
La publicación de esta teoría fue considerada un disparo en toda regla al paradigma actual de cambio climático, y la lluvia de críticas no se hizo esperar. Sus autores, Henrik Svensmarks y Eigil Friis-Christensen, tuvieron que aguantar como pudieron el chaparrón de descréditos, pues, aparte de su lógica y de la enorme capacidad de retrodicción, los únicos datos experimentales que pudieron aportar procedian de un precario experimento llevado en el sótano de su laboratorio denominado SKY. Sin embargo estos resultados aportaron el respaldo suficiente para que el CERN concediera financiación a un nuevo experimento -CLOUD- en el que aprovechando un ciclotrón, se irradiaría una atmósfera mucho más controlada. Sin embargo fueron necesarios diez años de perseverancia y pasillos, para que sus autores obtuvieran el visto bueno.

Pues bien, el artículo titulado “Role of sulphuric acid, ammonia and galactic cosmic rays in atmospheric aerosol nucleation” (El papel del acido sulfúrico, amonio y rayos cósmicos galácticos en la nucleación) ha sido la bomba. Ya se sabía que a escala planetaria casi la mitad de la formación de nubes se originaba por la condensación del vapor de agua sobre núcleos de aerosoles traza como los sulfuros (nucleación), pues el experimetno ha demostrado que este formación se ve acelerada en un factor entre 100-1000 veces por la presencia de amonio a ratios tan ínfimos cono 100 partes por trillón. A su vez la formación de iones acelera este mecanismo y los rayos cósmicos galácticos aceleran este proceso entre dos y diez veces. Resumiendo que las estrellas influyen en nuestro clima, que los rayos cósmicos procedentes de la explosión de una lejana supernova ya desaparecida, o las emisiones de una desconocida galaxia, pueden provocar todo un cambio climático.

La red está que arde haciéndose eco de la noticia, no sé porqué pero me da que al menos en nuestro país, va a pasar mucho tiempo antes de que los medios televisivos le den cabida en sus políticamente correctos noticiarios. Ya se sabe que cualquier noticia que contradiga el paradigma actual de cambio climático por emisiones antropogénicas es tildado de negacionista y pro-petroleras y desacreditado sino directamente censurado.
Qué va a pasar, pues sencillamente que nuestra comprensión del clima y por ende, del cambio climático va a mejorar sustancialmente. Como ya dije la cosmoclimatología y el efecto invernadero no son teorías contrarias ni contradictorías, pueden convivir juntas. Eso sí, los archifamosos modelos de predicción del clima del IPPC van a tener que ser relanzados para incorporar estos descubrimientos en sus simulaciones, y puede que pierdan algo de crédito, pues deberán explicar cómo obtenían tan buenos resultados sin considerar un efecto al parecer tan relevante (je, je yo sí lo sé...). Pero a la postre va a salir ganando la ciencia, como lo hizo cuando hubo de incoporarse el efecto de las emisiones de los volcanes, el efecto del Niño y la Niña, cuando hubo que rectificar las gráficas de palo de hockey, cuando hubo que retrasar la fecha de inicio de la influencia de las emisiones antropogénicas desde la revolución industrial a la postguerra de 1945 y después a los años sesenta....
Pero es que hay que entender que así debe ser ,que es rectificando y mejorando, como se gana credibilidad en ciencia, que ser crítico no es lo mismo que ser negacionista, y que ocultar la crítica es propio de la política no de la ciencia.
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